La solución de soda cáustica tiene un nombre dulce en inglés, sugar soap, y lo que se hace con ella también lo es: ¡limpiar y mejorar el aspecto de las paredes! La soda cáustica es un producto químico que a menudo se utiliza no solo para lavar las paredes antes de pintarlas, sino también para restaurar la pintura desgastada.[1] Para mostrar la belleza de tus paredes, aplícales soda cáustica y enjuágalas completamente.

Parte 1
Parte 1 de 2:
Proteger los pisos y las paredes

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    Coloca un paño protector para pintado debajo de la pared que vas a pintar. Consigue un protector de plástico para pintado en la tienda de artículos para el hogar o en la ferretería de tu localidad. Acomódalo de tal forma que cubra el piso debajo de todas las paredes donde piensas aplicar la soda cáustica. De esta manera, te asegurarás de que tus pisos no se dañen con la solución ni con el agua.[2]
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    Mueve tus muebles o cúbrelos. Se recomienda mover los muebles que se encuentren cerca de la pared a un lugar donde no les salpique el agua ni la soda cáustica. Si no te es posible moverlos, cúbrelos con un plástico protector para evitar que se ensucien con cualquier salpicadura o en caso de que algo se derrame.[3]
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    Coloca cinta adhesiva sobre los enchufes. Si la pared que vas a limpiar tiene un enchufe o tomacorriente, cúbrelo con cinta de enmascarar o con cinta azul para pintor. Asimismo, asegúrate de cubrir cualquier otro enchufe que se encuentre en los zócalos, ya que también podrían ensuciarse. De esta manera, se reduce al mínimo el riesgo de que las salpicaduras o el agua corriente dañen alguna toma eléctrica.[4]
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    Desempolva la pared. Sacúdela con un plumero o con una escoba pequeña. Al quitar el polvo de la pared, se facilita la limpieza con la soda cáustica. Asimismo, de esta manera, te asegurarás de que no queden restos de suciedad persistentes en el tiempo y que después serán difíciles de quitar.[5]
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    Elimina las marcas con pasta de bicarbonato de sodio. Prepara una pasta con cantidades iguales de agua y bicarbonato de sodio. Aplícala sobre cualquier marca o mancha que haya en la pared con la ayuda de un paño limpio o con el dedo; luego, frota la superficie con un paño hasta que desaparezca.[6]
    • El uso de la pasta de bicarbonato de sodio es seguro, por lo que puedes aplicarlo sobre cualquier pintura sin que se descascare y sin que se diluya el color.

Parte 2
Parte 2 de 2:
Limpiar con soda cáustica

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    Ponte tu equipo de protección. Antes de comenzar a usar la soda cáustica, ponte un par de gafas, guantes de caucho y una máscara protectora. Con el uso de un equipo de protección, te asegurarás de que la soda cáustica no ingrese en tus ojos ni tenga contacto con tu piel.[7]
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    Diluye la soda cáustica. Llena un atomizador limpio con agua tibia, agrégale la cantidad de soda cáustica sugerida en las instrucciones que vienen en el frasco y revuelve hasta que se diluya.[8]
    • Si quieres limpiar las paredes a profundidad, agrégale más soda cáustica al agua tibia.
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    Rocía la soda cáustica sobre la pared. Rocía la mezcla sobre un área pequeña de la pared empezando por la parte más alta y deja que actúe de 30 a 60 segundos.[9] Luego, limpia la pared con un paño limpio o con una esponja.[10] [11]
    • En las partes que se ven más sucias, puedes dejar actuar la mezcla durante un tiempo más prolongado.[12]
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    Sigue limpiando el resto de la pared de arriba hacia abajo. Continúa con la limpieza parte por parte hasta llegar a la zona más baja. Concentra la aplicación de la solución de soda cáustica en el centro de la pared, ya que a menudo esta es la parte que más se ensucia. Retira o limpia con una esponja la mezcla sucia después de terminar con cada una de las áreas de la pared.[13]
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    Enjuaga las paredes con una esponja húmeda. Llena un balde o un contenedor con agua limpia y tibia; luego, sumerge una esponja y escurre el exceso de líquido. Enjuaga la pared por partes para eliminar cualquier residuo de suciedad o de soda cáustica empezando por la parte más alta. Continúa enjuagando la pared por partes pequeñas hasta llegar a la zona más baja.[14]
    • Para evitar esparcir la tierra o la suciedad, enjuaga la esponja en el balde después de limpiar cada una de las partes de la pared.
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    Seca las paredes. Toma un paño limpio y seco. Una vez que hayas limpiado la pared, podrás pasarle suavemente el paño o secarla con pequeños toquecitos. Si notas que después de secar la pared el paño tiene manchas de suciedad, vuelve a limpiar esa parte de la pared con la soda cáustica.[15]

Advertencias

  • Ten mucha precaución. La soda cáustica es altamente corrosiva y puede causarte quemaduras de tercer grado.
  • Si te salpicas con soda cáustica lávate inmediatamente con vinagre o zumo de limón. Los ácidos la neutralizan.

Cosas que necesitarás

  • plástico protector para pintado
  • soda cáustica
  • paño limpio
  • bicarbonato de sodio
  • paño para limpiar
  • esponja

Acerca de este wikiHow

Daniel Olin
Coescrito por:
Especialista en limpieza de casas
Este artículo fue coescrito por Daniel Olin. Daniel Olin es espcialista en limpieza de casas y el presidente ejecutivo de Easyway Maid Service, una empresa de limpieza de casas en Austin, Texas. Con más de cuatro años de experiencia, Daniel y Easyway Maid Service se especializan en un servicio de limpieza de calidad ejecutiva, así como en limpieza de alquileres vacacionales y limpieza profunda general en el hogar. Tiene una licenciatura en psicología de la Universidad de California, Los Ángeles. Este artículo ha sido visto 4189 veces.