Incrementar la cantidad de proteína CREB (también conocida como elemento de respuesta a AMPc) en el organismo puede mejorar notablemente la capacidad de la memoria y del aprendizaje. De hecho, la falta de dicha proteína está relacionada con la pérdida de memoria, ansiedad y algunos tipos de demencia. La clave para producir y activar la proteína CREB es mantener una dieta saludable, ejercitarse y descansar bien. Los suplementos de canela, el extracto de arándanos y el butirato también pueden aumentar los niveles de la proteína CREB.

Método 1
Método 1 de 2:
Mantener un estilo de vida saludable

  1. 1
    Consulta a tu médico. Mantener un estilo de vida saludable es importante, en especial si sospechas que puedes tener una deficiencia de la proteína CREB. Los problemas cognitivos y psicológicos (por ejemplo, la ansiedad) pueden ser causados en parte a un retraso en la activación de la proteína CREB. Puede tratarse con medicación o terapias dirigidas. Consulta a tu médico si estás experimentando problemas de memoria, aprendizaje o concentración, o si quieres aprender a aumentar los niveles de la proteína CREB.[1]
    • Por lo general, los niveles de la proteína CREB se miden con un estudio de inmunoblot. Este estudio se realiza en un laboratorio mediante el análisis del tejido celular. Puedes pedirle la orden a tu médico o solicitarla en un laboratorio privado.[2]
    • Consulta en las clínicas o laboratorios privados de tu zona para analizar los distintos presupuestos para el inmunoblot.
  2. 2
    Consume alimentos saludables en horarios regulares. La producción de la proteína CREB depende del funcionamiento saludable del ciclo de la energía metabólica. Para mantener este ciclo en su capacidad máxima, sigue una dieta balanceada baja en grasas y alta en nutrientes. Igual importancia tiene comer en horarios regulares para mantener la actividad metabólica bajo control. Para esto, puedes llevar un diario de comidas.[3]
    • Para controlar el metabolismo, consume las comidas y tentempiés a la misma hora todos los días.
    • Escoge tentempiés y comidas que contengan frutas, vegetales, granos enteros y proteínas magras (por ejemplo, un emparedado de pavo con pan integral acompañado con una manzana o bastones de zanahoria).
    • Evita los alimentos procesados y altos en grasas (por ejemplo, las comidas rápidas tales como hamburguesas y patatas fritas).
  3. 3
    Ejercita con regularidad. El ejercicio genera una respuesta molecular en el organismo que puede ayudar a la activación de la proteína CREB.[4] Realiza 150 minutos de actividad física moderada cada semana o 75 minutos de actividad física intensa. Los ejercicios moderados incluyen caminar o nadar, mientras que los intensos incluyen correr, saltar la soga o tomar clases de bicicleta.[5]
    • Por ejemplo, realiza una caminata de 30 minutos los cinco días de la semana para un ejercicio moderado.
    • Por ejemplo, salta la soga durante 25 minutos tres veces a la semana para un ejercicio más intenso.
  4. 4
    Estabiliza tu ritmo circadiano. El ritmo circadiano es un proceso interno que regula cuando estás adormecido y alerta durante el día, y a qué hora duermes. Mantener un ritmo saludable es esencial para regular los hábitos alimenticios y darle al cuerpo la energía suficiente para realizar ejercicio. Sigue los siguientes consejos para mantener tu ritmo circadiano:[6]
    • Mantén un horario regular de descanso (es decir, acuéstate y levántate a la misma hora todos los días).
    • Aleja los dispositivos electrónicos que se encuentren cerca de la cama ya que esto simula la luz del día y afecta de manera negativa los instintos de descanso del cuerpo.
    • Exponte a la luz brillante en la mañana para despertarte (por ejemplo, abre las persianas, sal a dar un paseo).
    • Evita las actividades que duren toda la noche.

Método 2
Método 2 de 2:
Consumir suplementos nutricionales

  1. 1
    Prueba consumir un suplemento de butirato. El butirato es un ácido graso de cadena corta que tiene muchos beneficios tales como aumentar la producción de la proteína CREB en el organismo. Consulta a tu médico si te recomienda que consumas suplementos de butirato (disponibles en las farmacias y en las tiendas de productos para la salud). Además, trata de incluir butirato en la dieta de manera natural al aumentar el consumo de vegetales altos en fibras y productos lácteos (por ejemplo, mantequilla o nata para montar).[7]
  2. 2
    Consume canela. Si consumes canela, es posible que incrementes la producción de la proteína CREB, lo cual ha sido tema de investigación en torno a enfermedades tales como el Alzheimer. La canela puede metabolizarse en una forma no tóxica de benzoato sódico, un químico aprobado por la FDA para tratar casos de daño cerebral. Puedes conseguir los suplementos de canela en las farmacias o tiendas de productos para la salud. También puedes incluir canela en tus comidas diarias al:
  3. 3
    Consume extracto de arándanos. Se ha demostrado que el extracto de arándanos mejora las funciones cognitivas y aumenta la activación de la proteína CREB en el organismo. El compuesto se puede incorporar en forma de alimento o, más fácilmente, mediante los suplementos (es decir, extracto puro de arándanos en polvo o antocianinas aisladas derivadas del extracto). Para obtener mejores resultados, consume entre 5.5 y 11 g de extracto por día, de 500 a 1000 mg de antocianinas aisladas o de 60 a 120 g de arándanos frescos.[8]

Advertencias

  • No consumas el polvo de canela puro ya que puedes ahogarte.
  • El alcohol puede incrementar temporalmente los niveles de la proteína CREB en el organismo, pero los efectos son a corto plato y pueden ser dañinos a largo plazo.
  • No consumas suplementos médicos sin antes consultar a tu médico.


Acerca de este wikiHow

Danny Gordon
Coescrito por:
Entrenador personal certificado
Este artículo fue coescrito por Danny Gordon. Danny Gordon es un entrenador personal certificado por el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM, por sus siglas en inglés) y propietario de The Body Studio for Fitness, un estudio de fitness con sede en el Área de la Bahía de San Francisco. Con más de 20 años de entrenamiento físico y experiencia docente, ha enfocado su estudio en el entrenamiento personal semiprivado. Danny recibió su certificación de entrenador personal en la Universidad Estatal de California, East Bay, y el Colegio Americano de Medicina del Deporte. Este artículo ha sido visto 3583 veces.
Categorías: Salud