Si planificas someterte a una extracción dental o deseas preservar los dientes de tus hijos, existe un método sencillo para hacerlo. Si todavía no te han realizado la extracción, asegúrate de informarle al dentista con anticipación que te gustaría conservar tus dientes. Los dientes extraídos deben ser desinfectados apropiadamente e hidratados constantemente para preservarlos de manera correcta. Para lograrlo, colócalos en un contenedor sellado con agua, solución salina o lejía diluida.

Parte 1
Parte 1 de 2:
Someterte a una extracción de dientes

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    Dile a tu dentista que te gustaría preservar tus dientes con anticipación. Los dentistas y cirujanos bucales no están obligados a devolverte tus dientes después de extraerlos y, como regla general, muchos dentistas no te los devolverán. Para asegurarte de que puedas conservarlos, dile a tu dentista que te gustaría conservarlos antes de realizar la extracción.[1]
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    Asegúrate de que los dientes extraídos hayan sido limpiados de manera apropiada. Luego de que tu dentista o cirujano bucal te haya extraído el diente, será necesario que lo limpie correctamente. Esto implica limpiar el diente para eliminar cualquier rastro de sangre, aplicar un desinfectante sobre él y luego enjuagarlo con agua limpia. Asegúrate de que tu dentista haya hecho todo esto antes de llevarte el diente contigo.[2]
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    Coloca el diente extraído en una bolsa hermética al salir del consultorio del dentista. Una vez que los dientes extraídos hayan sido limpiados y desinfectados, colócalos en una bolsa hermética. Por lo general, tu dentista hará esto por ti, pero si no lo hace, pídele una bolsa pequeña o un contenedor pequeño donde puedas colocar los dientes extraídos.
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    Limpia los dientes extraídos meticulosamente si tú mismo te los sacaste. Si tú mismo te extrajiste los dientes en casa, deberás seguir el mismo protocolo que seguiría un dentista para limpiarlos. Primero, usa agua y jabón para eliminar cualquier rastro de sangre u otros residuos de los dientes. Toma una bolita o pedazo de algodón y humedécelo con alcohol y luego aplícalo suavemente sobre los dientes para desinfectarlos. Finalmente, enjuágalos con agua limpia.[3]
    • Asegúrate de lavarte las manos antes y después de manipular los dientes extraídos.

Parte 2
Parte 2 de 2:
Preservar los dientes extraídos

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    Coloca el líquido y los dientes extraídos en un contenedor hermético. Una vez que hayas elegido un método para mantenerlos hidratados, busca un contenedor apropiado. Este contenedor debe ser durable y a prueba de goteo, por lo que un contenedor hermético es la mejor opción. Vierte el líquido en el contenedor y coloca los dientes extraídos dentro de él. Luego, séllalo adecuadamente.[4]
    • Un frasco de vidrio con una tapa hermética funcionará bien.
    • Si así lo deseas, coloca el contenedor en una bolsa de plástico hermética para garantizar que este no gotee.
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    Coloca los dientes extraídos en agua o solución salina para almacenarlos por un corto tiempo. Para mantenerlos adecuadamente hidratados, puedes usar agua destilada o solución salina. Si decides usar agua, se recomienda cambiar el agua a diario para evitar que se formen bacterias.[5]
    • Este tipo de solución de almacenamiento funciona muy bien si solo almacenarás los dientes por unos cuantos días. Si, por el contrario, deseas almacenarlos con este método por un periodo más extenso, deberás cambiar el agua o solución salina a menudo.
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    Utiliza una solución de agua y lejía con una dilución al décimo (1:10) para garantizar la descontaminación. La lejía casera es un gran desinfectante y te ayudará a evitar que se formen bacterias en ellos. Crea una mezcla de lejía casera y agua del grifo con una dilución de 1:10.[6]
    • Puedes mantener los dientes extraídos en la solución de lejía por un par de días o incluso una semana, pero recuerda no mantenerlos allí por mucho tiempo porque, de lo contrario, podrían volverse quebradizos.
    • Puedes sumergir los dientes en esta solución para descontaminarlos antes de secarlos, si así lo deseas.
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    Mantén los dientes extraídos en un contenedor hermético para almacenarlos permanentemente. La opción más popular para preservarlos es el uso de un contenedor sin líquido. Luego de asegurarte de que estén limpios y desinfectados, colócalos en un contenedor pequeño que tenga una tapa hermética.[7]
    • Puedes comprar un contenedor específicamente fabricado para dientes o puedes utilizar cualquiera de los que tengas en casa.

Consejos

  • Asegúrate de usar guantes al manipular los dientes extraídos. No olvides lavarte las manos minuciosamente una vez que hayas terminado.[8]

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Categorías: Dientes y boca