El dolor en la vesícula biliar suele ocurrir en la parte superior derecha del abdomen, y puede variar de leve a grave. Los cálculos biliares son una causa común, pero deberás acudir al doctor para descartar otros problemas. En el caso del dolor leve, los medicamentos de venta sin receta para este síntoma podrán brindar el alivio más inmediato. A largo plazo, los cambios dietéticos pueden reducir el riesgo de sufrir brotes de cálculos biliares. Deberás solicitar atención médica inmediata si el dolor es intenso o si va acompañado de fiebre o ictericia.

Parte 1
Parte 1 de 3:
Obtener alivio rápido para el dolor

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    Toma un analgésico de venta sin receta siguiendo las indicaciones. Estos medicamentos (como el paracetamol) suelen ser la manera más inmediata de controlar el dolor. El paracetamol puede provocar daño hepático; por ello, antes de tomarlo, deberás verificar que el dolor no guarde relación con el hígado.[1]
    • Solo deberás tomar un AINE (como la aspirina o el ibuprofeno) luego de consultarlo con el doctor. Estos medicamentos pueden causar malestar estomacal, lo que podría agravar el dolor en la vesícula.
    • Si los medicamentos de venta sin receta no son eficaces, el doctor podría recetarte un antiespasmódico, el cual relajará la vesícula.[2]
    • Toma todo medicamento siguiendo las indicaciones del doctor o las instrucciones en la etiqueta del producto.
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    Colócate una compresa caliente en el área afectada. Para obtener un alivio inmediato, toma un paño y envuelve una botella con agua caliente, una almohadilla térmica o una compresa caliente de venta comercial. Luego deberás colocarte la compresa en la parte superior derecha del abdomen y mantenerla allí por 20 a 30 minutos.[3]
    • Párate y trata de caminar luego de usar la compresa caliente. Colócatela cada 2 o 3 horas cuando sufras un brote.
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    Aplícate una compresa caliente de aceite de castor. Para crear estas compresas, tendrás que remojar un paño limpio en aceite de castor puro, colocártelo en el área afectada y luego cubrirlo con un envoltorio plástico. Mantén la compresa caliente en el plástico por 30 minutos para así aliviar el dolor y la inflamación.[4]
    • Colócate esta compresa una vez al día por 3 días.
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    Prepara un té de cúrcuma. Puedes cortar un pedazo de raíz de cúrcuma de 5 cm (2 pulgadas) y hervirlo en una olla con agua para así preparar un té. También podrías tomar una tableta de cúrcuma de 1000 a 2500 mg al día. La cúrcuma se utiliza para aliviar los problemas en la vesícula, así como otras enfermedades.[5]
    • Por lo general, esta será segura, pero aun así deberás consultar con el doctor antes de tomar un té de cúrcuma o un suplemento en tableta.
    • La cúrcuma y otras hierbas podrían vaciar la vesícula con rapidez. Este aumento del flujo de bilis podría ser de utilidad para aliviar el dolor, pero puede provocar una obstrucción del conducto biliar u otras complicaciones. Conversa con el doctor para cerciorarte de que sea la opción adecuada.[6]
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    Consulta antes de probar hierbas, suplementos y purgantes. Hay muchos remedios caseros para el dolor de vesícula, pero la mayoría de ellos no cuentan con sustento científico. Además, algunas hierbas y suplementos pueden empeorar la enfermedad de la vesícula u otras afecciones, e interactuar con los medicamentos.
    • Se dice que el cardo mariano, la menta, la achicoria y otras hierbas alivian el dolor relacionado con los cálculos biliares. No obstante, también podrían provocar obstrucciones del conducto biliar y otras complicaciones.
    • Quizás hayas escuchado que los purgantes de vinagre de sidra de manzana y de aceite de oliva son beneficiosos para la vesícula, pero esto carece de sustento. Además, si reemplazas las comidas sólidas con purgantes líquidos, esto puede agravar los cálculos biliares.[7]
    • Algunas personas toman agua con sal para purgar su sistema digestivo, pero esto será peligroso y deberás evitarlo.[8]
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    Alivia los problemas digestivos con clorhidrato de betaína. Los suplementos de clorhidrato no afectarán directamente a la vesícula, pero pueden mejorar la digestión y aliviar los síntomas relacionados, como la distensión, los eructos y las náuseas. La dosis mínima estándar es 600 mg de clorhidrato de betaína con cada comida.[9]
    • Podrás conseguir clorhidrato de betaína de venta sin receta en internet o en la farmacia de tu localidad.
    • Consulta con el doctor si el suplemento de clorhidrato es adecuado para ti. No lo consumas si tienes un historial de acidez, reflujo gástrico, gastritis o úlceras estomacales. Deberás dejar de usarlo si experimentas una sensación de quemazón en el estómago.[10]
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Parte 2
Parte 2 de 3:
Implementar cambios en tu dieta

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    Toma como mínimo 8 vasos con agua (2 L) al día. El agua es fantástica para la salud en general y puede ayudar al cuerpo a descomponer las substancias que forman los cálculos biliares. Si sufres de diarrea relacionada con los problemas en la vesícula, será vital que te mantengas hidratado.[11]
    • Tomar 8 vasos con agua (2 L) es una pauta general, pero tendrás que beber más en los días de clima cálido o durante el ejercicio. Procura tomar de 450 a 950 ml (de 15 a 30 oz) de líquido por hora si estás sudando mucho o trabajando al aire libre en un día caluroso.
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    Consume más alimentos ricos en fibra, como las frutas, los vegetales y los granos integrales. La fibra será de utilidad para reducir el contenido de colesterol en la bilis, lo que puede evitar la formación de cálculos biliares. Las fuentes adecuadas de fibra comprenden a las frutas y los vegetales crudos (en especial, los vegetales de hoja); las lentejas; y el arroz, las pastas, los panes y los cereales integrales.[12]
    • Si acabas de someterte a una cirugía de vesícula o estás siguiendo una dieta especial, tendrás que consultar con el doctor sobre la cantidad de fibra que sea segura para ti.[13]
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    Consume más cítricos y otras fuentes de vitamina C. La vitamina C podría hacer que el cuerpo disuelva el colesterol con más facilidad, lo que puede evitar los brotes de cálculos biliares. Consume como mínimo de 75 a 90 mg de vitamina C al día. Esta es la cantidad aproximada presente en un vaso con jugo de naranja o una naranja de tamaño mediano, por lo que podrás cubrir la cantidad diaria necesaria con facilidad.[14]
    • Las fuentes de vitamina C comprenden a otras frutas cítricas (como la toronja), así como el kiwi, las fresas, y los pimientos rojos y verdes.
    • Asimismo, podrías consultar con el doctor sobre el consumo de suplementos diarios de vitamina C. Ten en cuenta que el cuerpo absorberá los nutrientes de los alimentos con más eficacia que los de los suplementos.
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    Limita tu consumo de carbohidratos refinados y azúcares agregados. Los carbohidratos refinados comprenden a los granos no integrales (como los panes, el arroz y la harina blancos). Podrás consumir los azúcares naturales presentes en las frutas y los vegetales, pero deberás tratar de evitar los azúcares agregados, como los caramelos, los pasteles y los refrescos.[15]
    • Tanto los carbohidratos refinados como los azúcares agregados están relacionados con un mayor riesgo de desarrollar cálculos biliares.
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    Consume las grasas y los aceites saludables con moderación. Los ácidos grasos omega 3 y las grasas insaturadas son opciones más saludables que los aceites hidrogenados y las grasas trans. Entre las fuentes de grasas y aceites saludables tenemos al salmón, la trucha, los aguacates y los aceites vegetales (como el de oliva y el de canola). Las grasas y los aceites deberán abarcar aproximadamente el 20 % de tus calorías diarias, o alrededor de 44 g para una dieta de 2000 calorías.[16]
    • Las grasas saludables son importantes, ya que, si las eliminas de tu dieta, el riesgo de desarrollar cálculos biliares puede ser mayor.
    • Estas serán vitales, pero también será clave que evites las perjudiciales (como las saturadas y las trans), ya que estas pueden elevar el riesgo de sufrir un dolor recurrente en la vesícula. Deberás evitar las comidas fritas, las hechas con margarina, los cortes grasosos de carne de res y cerdo, el pellejo de pollo, la manteca de cerdo, y otras grasas perjudiciales.
    • Asimismo, tendrás que revisar las etiquetas de los alimentos para identificar el contenido de colesterol dietético. La mayoría de los adultos deberán consumir un máximo de 300 mg diarios de colesterol dietético. En algunos casos, el doctor podría recomendar un valor diario de 100 mg o menos.
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    No omitas las comidas ni realices una dieta extrema. Será vital que consumas comidas en intervalos frecuentes. Si tu cuerpo atraviesa un periodo largo sin comida, el hígado liberará colesterol adicional en la bilis, lo que puede generar cálculos biliares.[17]
    • Si sufres de sobrepeso u obesidad, bajar de peso poco a poco puede ser beneficioso para tu vesícula. Deberás bajar como máximo del 5 al 10 % de tu peso inicial en un periodo de 6 meses.
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Parte 3
Parte 3 de 3:
Solicitar atención médica

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    Acude al doctor si tienes síntomas persistentes o graves. Tendrás que reservar una cita con el doctor si el dolor leve en la parte superior derecha del abdomen dura más de unos días. Si presentas síntomas graves, tendrás que solicitar atención médica de emergencia.[18]
    • Los síntomas graves incluyen a los siguientes: dolor tan intenso que no te permite sentarte ni mover el estómago, fiebre, escalofríos y piel u ojos amarillos.
    • Si crees que tienes problemas en la vesícula, tendrás que consultar con el doctor antes de tratar de aliviar el problema por tu cuenta.
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    Conversa con él a fin de concebir un plan de tratamiento adecuado. Deberás indicarle tus síntomas, todo historial de problemas de salud que hayas tenido, y los medicamentos que hayas tomado. Él deberá tomarte exámenes, como un análisis de sangre y pruebas de imágenes. Estos exámenes le ayudarán a realizar un diagnóstico exacto y desarrollar el plan de tratamiento más eficaz.[19]
    • Los cálculos biliares son una causa común de dolor en la parte superior derecha del abdomen, pero tus síntomas podrían estar relacionados con una infección, una obstrucción del conducto biliar u otro problema.
    • Las opciones de tratamiento para los cálculos y las obstrucciones biliares comprenden a la extirpación quirúrgica del cálculo; la extracción endoscópica (no quirúrgica) de las piedras; los medicamentos que las disuelvan; y la terapia con ondas de sonido, la cual las descompondrá.[20]
    • Si tienes una infección de vesícula, el doctor te recetará antibióticos. Si se trata de una infección grave, podrían tener que extirpártela.[21]
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    Sigue sus indicaciones sobre los cuidados posteriores. Si has requerido una cirugía, tendrás que cuidar el área quirúrgica según las indicaciones del doctor. Podrías tener que pasar hasta una semana en el hospital, pero a muchas personas se les da de alta luego de un día.[22]
    • Luego de la cirugía, el doctor podría recomendarte una dieta líquida para hacer que la vesícula repose. Sin importar si has recibido un tratamiento quirúrgico o no quirúrgico, es probable que debas seguir una dieta baja en colesterol y saludable para la vesícula por un periodo indefinido.
    • Después de someterte a este procedimiento, podrías experimentar movimientos intestinales más frecuentes y diarrea. Los cambios en los movimientos intestinales suelen ser temporales.
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Consejos

  • Si dejas de fumar y limitas tu consumo de alcohol, esto puede reducir los riesgos de desarrollar cálculos biliares y una enfermedad en la vesícula, y te brindará otros beneficios para la salud.
  • Si tienes un historial de dolor en la vesícula, deberás evitar toda dieta y rutina de ejercicios que fomenten una pérdida rápida de peso, ya que esto aumentará el riesgo de desarrollar cálculos biliares.
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Advertencias

  • Consulta con el doctor antes de tratar de aliviar el dolor en la vesícula por tu cuenta. Los cálculos biliares, las infecciones o las obstrucciones del conducto biliar podrían requerir atención médica de emergencia.
  • Deberás solicitar atención médica de emergencia tan pronto como puedas si el dolor dura más de 6 horas seguidas, te provoca fiebre o vómitos, o es tan grave como para impedir que te desempeñes con normalidad.
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Acerca de este wikiHow

Joshua Ellenhorn, MD
Coescrito por:
Cirujano general y oncólogo quirúrgico certificado por el consejo
Este artículo fue coescrito por Joshua Ellenhorn, MD. Joshua Ellenhorn, quien posee un doctorado en Medicina, es un cirujano certificado por el colegio oficial con capacitación avanzada en los campos de oncología quirúrgica, cirugía mínimamente invasiva y cirugía robótica. Dirige una práctica privada en el Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, California, y es un líder reconocido a nivel nacional en cirugía, investigación del cáncer y educación quirúrgica. El Dr. Ellenhorn ha capacitado a más de 60 oncólogos quirúrgicos y ha pasado más de 18 años trabajando en el Centro Médico Nacional de la Ciudad de Hope, donde fue profesor y jefe de la División de Cirugía General y Oncológica. El Dr. Ellenhorn realiza los siguientes procedimientos quirúrgicos: cirugía de vesícula biliar, reparación de hernia, cáncer colorrectal, cáncer de piel y melanoma, cáncer gástrico y cáncer pancreático. Obtuvo un doctorado en Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, completó becas de investigación en la Universidad de Chicago y el Centro de Cáncer Memorial Sloan-Kettering, y terminó su residencia en cirugía en la Universidad de Cincinnati. Este artículo ha sido visto 1 475 725 veces.
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